domingo, 22 de agosto de 2010

Desaparecida (capítulo tropecientos)

Pues sí, es cierto que nunca he sido una bloguera muy asidua, pero es que ya casi un año sin bloguear. ¿Por qué? Pues simplemente porque ya no soy la misma adicta a Internet. No entro todos los días, mi correo lo veo una vez en semana, apenas ravelreo, e incluso el último Knitty lo he visto con retraso. Seguro que también habréis comprobado, que tampoco contesto mucho a otros blogs.
Bueno, no sé si ahora que me he decidido a escribir, retomaré el blog otra vez. Es lo que me gustaría, pero no quiero prometer nada. De la misma manera que hay música que te ha encantado una temporada, y que luego no te apete escuchar, ésa es mi situación con el blog, y con Internet en general.
Sin embargo, sí que tejo. En realidad, está siendo una racha bastante productiva. He terminado varios proyectos, incluso los muy antiguos (alguno de 7 años de antigüedad), y lentamente, me voy quitando todos los proyectos olvidados. Estoy bastante contenta porque lo voy logrando, y eso me motiva. Espero poner alguna foto pronto.
Por ahora, he rescatado esta foto mía. Creo que tengo unos 5 años, y como veis, ya apuntaba maneras. Mi padre me hizo la foto porque le hizo gracia. Ni imaginarse que con 43 años iba a estar igual. Pero no penséis que desde entonces he estado tejiendo. En realidad, aprendí con esa edad, pero no seguí. Lo retomé a los 17 años, y eso sí, desde entonces no he parado, y a estas alturas, no dejo de aprender cosas nuevas.


3 comentarios:

Carmen Mari dijo...

Me alegro que retomes el blog, espero que esta vez no tardes tanto en aparecer.

Anónimo dijo...

!Que foto mas bonita!.Yo tambien tejo desde que me acuerdo,en casa siempre he estado rodeada de tejedoras,pero es ahora cuando se ha convertido en una verdadera pasion;y con internet he aprendido un monton de cosas nuevas y a personas que comparten mis gustos.Me alegro de volver a verte por aqui.Un beso.Mari Cruz

Rosa dijo...

No dejes de entrar que por aqui se aprenden muchas cosas y tenemos ganas de ver tus últimos trabajos. Un beso y no tardes tanto en volver.